REPOSITORIO DIGITAL
Un repositorio, depósito o archivo es un sitio centralizado donde se almacena y mantiene información digital, habitualmente bases de datos o archivos informáticos.
Los datos almacenados en un repositorio pueden distribuirse a través de una red informática, como Internet, o de un medio físico, como un disco compacto. Pueden ser de acceso público o estar protegidos y necesitar de una autentificación previa. Los repositorios más conocidos son los de carácter académico e institucional. Los repositorios suelen contar con sistemas de respaldo y mantenimiento preventivo y correctivo, lo que hace que la información se pueda recuperar en el caso que la máquina quede inutilizable. A esto se lo conoce como preservación digital,1 y requiere un exhaustivo trabajo de control de calidad e integridad para realizarse correctamente.2
Depositar no debe confundirse con publicar. El depósito en los repositorios es una manera de comunicar públicamente los trabajos de los investigadores, aumentando su difusión: los autores ponen disponibles en acceso abierto una versión de los artículos que han publicado en revistas, tradicionales o de acceso abierto.[cita requerida] Para ello, los sistemas de repositorios suelen integrarse e interoperar con otros sistemas y aplicaciones web.3 4 Asimismo, los repositorios cumplen un rol importante en la formación universitaria.5
Algunas instituciones promueven el uso de sus repositorios como un servicio adicional para el investigador. Otras instituciones poseen mandatos propios que obligan a los autores o investigadores a depositar sus publicaciones (o determinados tipos, como por ej. tesis doctorales) en el repositorio institucional, con fines de visibilidad, impacto y preservación.6 En algunos países, como por ejemplo Argentina, se han promulgado leyes de acceso abierto que promueven la implementación y uso de los repositorios de instituciones sustentadas con fondos públicos,7 mientras que otros países están trabajando en la aprobación de leyes similares, como por ejemplo México.8
La elección del software es una cuestión crucial para la implementación de un depósito de objetos digitales. Existen distintos modelos de tecnología según su origen y forma de adquisición: gratuito o comercial, software propietario o decódigo abierto, modelo de servicio de software. En cualquier caso, deben cumplir con los siguientes requisitos:
- Apoyo a los diferentes formatos de archivo, escalabilidad, extensibilidad y mantenimiento del sistema.
- Aceptación de estándares de metadatos, descriptivos, de conservación, administrativos.
- Interoperatividad: cumplir con los principales protocolos de intercambio de registros de información ( OAI-PMH, Z39.50,SWORD ).
- Localización permanente de los documentos, mediante la incorporación de identificadores persistentes de objetos digitales como DOI, Handle.
- Aplicaciones de búsqueda y visualización de metadatos.
- Interfaz de búsqueda a texto completo.
- Autenticación y autorización de usuarios.
- Personalización del software (API).
Algunos de los productos más conocidos de software para repositorios institucionales son:
- Bepress9 (software comercial, pago de licencia y honorarios de suscripción).
- CONTENTdm10 (software comercial, desarrollado por la OCLC).
- DSpace (software gratuito, de código abierto desarrollado por el MIT y Hewlett Packard Labs).
- Eprints11 (gratuito, de código abierto desarrollado por la University of Southampton).
- Greenstone ( software gratuito y multilingüe de código abierto, bajo licencia según el GNU General Public Licence).
- Open Repository12 (software comercial, servicio de establecimiento y mantenimiento desarrollado por BioMed Central).
Marco legal
Las obras incluidas en un repositorio deben cumplir con las leyes vigentes sobre los derechos que los creadores tienen de su obra. Se consideran dos tipos de derechos: morales y patrimoniales. Los derechos morales son permanentes, irrenunciables, inexpropiables y no prescriben. Los derechos patrimoniales o de copyright son económicos, transferibles y de duración limitada en el tiempo. Los derechos patrimoniales, generalmente, son de explotación. Este derecho, suele cederse a terceros mediante la firma de un contrato. La cesión total o parcial de este derecho puede ser de cuatro tipos: reproducción, distribución, comunicación pública y transformación. Las instituciones académicas tienen que articular las condiciones legales de los repositorios contemplando los derechos de explotación, de depósito y de acceso a los contenidos. Estos aspectos pueden estar afectados por las cesiones de derechos de explotación que los investigadores han aceptado en los contratos editoriales.
Muchos autores ceden todos los derechos a las editoriales que publican sus trabajos. Esto significa que éste pierde la propiedad de explotación hasta la conclusión del contrato firmado (excepcionalmente el autor podría utilizarlo con fines didácticos o para uso personal). Las consecuencias de esta cesión exclusiva son múltiples y afectan de modo considerable a la publicación, distribución y usos de los trabajos. Hay opciones contractuales alternativas a la cesión exclusiva, como son la cesión parcial (en la que se establecen unos derechos para el autor y otros -como la publicación o la distribución-, para el editor) o la no cesión (en la que el autor retiene el copyright pero otorga al editor el permiso, mediante licencia, para publicar la obra).
Entre las diferentes alternativas a la cesión total y exclusiva de los derechos de explotación de una obra se encuentran las siguientes:
- Publicación en revistas de acceso abierto (un listado exhaustivo se encuentra en DOAJ).
- Publicación en revistas de suscripción que permiten el auto-archivo en repositorios abiertos.
- Publicación en revistas de suscripción que no exigen una cesión exclusiva.
- Enmienda de la licencia del editor.
- Optar por una licencia alternativa (por ejemplo Creative Commons, Licencias abiertas Colorluris,13 Open Data Commons14 ).

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